jueves, 10 de marzo de 2016

_ España es un país muy difícil.

España es un país muy difícil, sí, ya lo dijeron grandes literatos y desapercibidos juntapalabras desde “la edad de oro”, hombres de armas, toreros, titiriteros y muchos políticos desde cualquiera de las restauraciones. España es un país muy difícil pero fuerte, no hemos conseguido autodestruirnos, como acertadamente apuntaba Otto von Bismarck. Un País de países con una reina hipster que nos llama mierda por güasap (sí, a ti y a mi), un rey que es Jefe de Estado y que aconseja a un amigo corrupto que se aleje de este barullo, un rey emérito que recorre el mundo en su jubilación con la querida mientras juzgan a su hija por defraudar a Hacienda (Hacienda somos todos) y su despechada reina besa los pies del Cristo de Medinacelli, un Presidente de Gobierno que no se enteraba de que los cinco tesoreros robaban y le financiaban el partido con mordidas. Pero sobre todo España es un país muy difícil para los de abajo, cada vez en más número, anónimos que no pueden gastarse 9000€ en Loewe con dinerito público ni privado. Está la cosa para empastillarse, más que para yoga.
De la sinvergonzonería periodística ya tal: hablemos de Venezuela y del teléfono iraní de Iglesias, de la ETA. Que retraten una vez más nuestras vergüenzas cotidianas en theguardian.

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