viernes, 17 de abril de 2015

_Sinvergonzonería.

Palabra muy utilizada por mi difunta abuela que era originaria de un asentamiento vikingo frente a la bahía de Santander. Tendría que remontarme a los 60 del siglo pasado si quisiera contarte la primera vez que escuché esa palabra. SINVERGONZONERÍA. Doña Antonia la utilizaba para un montón de cosas y circunstancias y bien es cierto que en la mayoría de las ocasiones esas cosas y circunstancias tenían más que ver con SU moral ultracatólica en el devenir de la cotidianidad que para el latrocinio institucional que la había doblegado, esquilmado y exiliado a la Capital, de eso era muda por defecto y derrota. Casi me cagaba de miedo cuando escuchaba aquello de sinvergonzonería y la abuela levantaba el dedo reprendiendo. Palabras de la tribu. Otros debían tener yayas en lugar de abuelas, o abuelas de otra CASTA. Siguen robando tierra, ganado y palabras.

2 comentarios:

Markos Arroyo dijo...

Y a mi me encantaría que la que tan acertadadamente enarboló la palabra, fuera también la encargada de juzgar a ese hatajo de sinvergonzones...
Salu2

Necronomicón.net dijo...

A mí también me gustaría verlo Markos, pero lo más probable es que veamos cómo escapan, muchos de ellos, sin castigo y con nuevos ENCARGOS.