jueves, 9 de abril de 2015

_La hipocresía de los dioses menores.

Hipocresía. Cuando se planteó el conflicto del opio no hubo tanta hipocresía, los dos bandos sabían dónde estaban posicionados y qué era lo que tenían que defender. Y llegaron a las armas, montaron dos pifostios de guerras de boxers y lores con miles de muertos. Los franceses se unieron a la sangría. El Emperador de la China mandarín siendo adicto a la adormidera mandó decapitar cientos de traficantes mandarines, mongoles, kazajos, nepalíes y del sursuncorda. La Reina de Gran Bretaña e Irlanda y Emperatriz de la India, adicta al agua con cosas como manda la tradición, defendió su negocio del opio en Oriente mientras subvencionaba la ginebra, antes prohibida, e ilegalizaba los fumaderos en su reino. El opio era producido en China desde el siglo XV. Se mezclaba con tabaco en un proceso inventado por los españoles, que luego fue dominado por los neerlandeses en el siglo XVII y generalizado de forma masiva por los británicos en el XVIII. Si los Estados se preocupan tanto por nuestra salud, en el 21, hoy… QUE PROHÍBAN EL TABACO. ¿Qué sería lo próximo? ¿La CruzCampo? ¿El pasabolo de tablón? ¿El optalidón? ¿El café de Birmania? ¿El queso de cabra? ¿La amapola Afgana? Que les corten la cabeza o QUE PAPÁ Estado DEJE DE ROBARNOS CON EL ACOJONE del marketing y el terror de los impuestos.

1 comentario:

Necronomicón.net dijo...

Por diox, que alguien promueva la ilegalización de la Cruzcampo.