lunes, 2 de febrero de 2015

_Putas moscas de los cojones.

Durante los años de plomo escuchábamos ruido de sables y la coletilla “que abandonen las armas y hagan política”. Durante los meses de la ocupación de la Plaza de Sol escuchamos “que creen un partido y se presenten a las elecciones”. Ambas cosas ocurrieron. Ahora SOY TESTIGO de cómo aquellos que apelaban a principio de los 80 a la democracia y a la DEFENSA DE LAS IDEAS POLÍTICAS con el respaldo de las urnas, de cómo estos que ninguneaban el 15M, intentan deslegitimar el voto de los cientos de miles de ciudadanos que, democráticamente, han colocado ediles y diputados de BILDU, cinco eurodiputados de PODEMOS o los comentarios de Sursum corda en caralibro o el pajarito azul.
Ya aguanto pocas bromas, cosa de las canas supongo. Me da igual si a los dinosaurios les extinguió el impacto de un meteorito o el incendio planetario posterior. Mi instinto se ha desarrollado de tal manera –Darwin, sigo aquí y fumando- que huelo a un mentiroso, biribiri o fascista a decenas de metros. Hay que mover el árbol con brío inusitado, CAIGA QUIEN CAIGA, con el espíritu del 84. Sin miedo y con idiomas, como diox y la parroquia mandan.

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