miércoles, 28 de noviembre de 2012

_Jacinto.

     Dicen que Jacinto es un tipo callado. En cierta manera lo es, porque fuera de focos habla poco con sus semejantes y más con canes, ventiscas, él mismo y gatos.
     Jacinto encuentra diez mil razones para ello o no, depende del día y de la noche. Jacinto regala peroratas, partituras y fragmentos destacados de la Literatura Universal.
     Cada día Jacinto busca un soportal, un semáforo, una bocacalle o bifurcación, una plaza, una terraza donde exponer su Arte, ese es su Proyecto. Con su carrito petado de trastos: lamparita, láminas, libros, periódicos, mantas, una silla plegable, un tronco de Brasil y otros pecios, busca el lugar adecuado para participar en el Gran Concurso. Empuja su carro a diario, no falla, aunque duerma.
     ¿Cómo puede decir la ciudad que encumbró a Pío Muriedas Cueto que un rapsoda es un tipo callado? La ciudad ya no escucha. Mientras, llega el frio, las palomas comen pan y las gaviotas cazan palomas en esta (para Jacinto) decimoctava edición del Gran Concurso.
     No vislumbro advenimiento, foto, farola ni Gloria para Jacinto.