sábado, 25 de agosto de 2012

_Abby & Brittany Hensel reality.

     No es que ahora el mundo esté más enajenado que nunca, pese a que veamos en la tele cómo los rebeldes sirios lanzan a empleados de la Oficina de Correos por la ventana, o cómo el cuerpo de policía de NY ejecuta con 45 balazos a un fumeta en Manhattan. No está más loco el mundo de lo que estaba en 1920 o en 1856. Lo que pasa es que ahora sabemos “todo” lo que pasa. Estamos sobreexpuestos y a la gente le encanta escuchar malas noticias: catástrofes, tormentas, terremotos, matanzas, guerras, accidentes...
Es así. Ahora más que nunca una buena noticia no es noticia, noticia no es que un perro muerda a un hombre sino que un hombre muerda a un perro.
     El presente es convulso o no es. Ese es el tipo de cosas que ves, escuchas y lees cuando consumes información y piensas: “Dios mío, el mundo está loco”.
     Y la tele de “entretenimiento” ¿Qué? ES LO QUE SOMOS y esta máxima es global, internacional. En Palestina los monigotes de Barrio Sésamo fomentan la exclusión.
     TLC, un canal de TV de Estados Unidos, va a emitir un reality con unas siamesas muy pegadas, un ser bicéfalo. Se llaman Abby y Brittany Hensel y se hicieron populares gracias al programa de Oprah.
     Desde siempre tú y yo hemos querido saber cómo es el día a día de un bicéfalo, cómo serían sus felaciones en caso de un posible edredoning. La tele solo está siguiendo nuestro camino y Paolo Vasile solo copia y pega. Es así.
     ACTUALIZACIÓN 02/Septiembre. Enlace a la página oficial de LTC para seguir los resúmenes del reality.

lunes, 20 de agosto de 2012

_”Convirtió a Santander en un burdel”.


C.G._Respecto a los veraneos de Alfonso XIII en La Magdalena, me impactó la siguiente frase de su libro: “convirtió a Santander en un burdel”.

 J.R.M._La intrahistoria de los veraneos reales se conoce en la ciudad, pero que nunca se ha escrito más que en la literatura de lo anecdótico. Los libros recogen lo oficial… Pero lo que la ciudad sabe era del ir y venir de las favoritas, de las estancias de Carmen Moragas, de los abortos inducidos, del encaprichamiento de las muchachas de Santander por parte del Borbón, como ocurre con el personaje de Toñina en el libro (a la que “usa” y luego “tira”), de la adulación de toda la Corte que se forma aquí…. Se sabe del glamour, pero yo quería escribir acerca de esos bastardos que dejó aquí el Rey, que eran, como te dije antes, personajes típicos, como el tal Fernandito… Fernandito era un chico que repartía revistas de un centro de acogida de niños sin recursos, de deficientes mentales. Y resulta que Fernandito era el hijo de Alfonso XIII, todo un Borbón, además, físicamente. Esto no estaba escrito. Y había que escribir sobre lado oscuro de ese glamour.


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Yo conozco tres de esos bastardos reales santanderinos. Dos aún viven. Curiosamente en esta ciudad siempre han sido conocidos por el diminutivo de su nombre. Nunca se les ha llamado Don Fernando, Don Alfonso o Don Carlos.
A Fernandito, por ayudar, le he “comprado” mucha publicidad de la Obra San Martín. Le cité en esta entrada:  Talibanes en Tetuán, en Octubre de 2008.
Alfonsito era un paseador que siempre llevaba traje sin corbata, visera y un maletín repleto de libros de biografías borbónicas. En el ojal de la americana la bandera de España o el escudo real, paraba a los viandantes y, con una gran sonrisa, se presentaba: “hola, soy Alfonsito” y extendía su mano para que se la estrecharas.
De las miserias de Carlitos hoy no toca hablar, su historia es menos amable.
Los tres se criaron en orfanatos y en su juventud no pasaron del metro setenta de altura ni de coña (es de suponer que la línea materna tenga que ver con eso), los tres un tanto imberbes, menguados de caletre, imbéciles y asexuados.
Acabo, no por casualidad, con una fotografía de “La Paulita” pescadera santanderina proveedora de la Casa Real en el Palacio de la Magdalena y la recomendación de la lectura de “Ahogada en llamas”. Una novela que refleja todo un modo de vida, una idiosincrasia, la de mi ciudad. Un modo de existir que impregna aire, gente, gastronomía, toda una identidad colectiva. Y lo refleja a partir de un hecho luctuoso y tremendo, punto de partida del libro, que es el incendio de ese Machichaco…


sábado, 11 de agosto de 2012

_Gallo, San Martín, Martiña, Sanmartiño. Gallos incluso.

Foto: Ballesteros (Efe) 
Vaya, que no es un gallo de corral. 
Es un pez voraz que se alimenta de sardinas, boquerones, gambas y quisquillas. En el Cantábrico le conocemos como San Martín, Martiña en euskera y Sanmartiño en gallego. Es un pez bíblico (san Mateo). El gallo.
A 69€ el kilo de gallo de san Pedro, en Calvià –puesto en mesa- lo veo razonable, y el fotógrafo es un cabrón razonablemente cachondo, probablemente del Norte.