jueves, 3 de mayo de 2012

_Cenizas, fresas y la indiscreta obertura de papá Arshmabobhich con un huevo cocido y la vara húngara de un violín berlinés.

Papá siempre dice cosas buenas del anuncio azul. Cuando ve el anuncio azul glosa multitud de elogios y dispensas. Podría parecer que se corre, pero no. Aquellas mañanas el rumor de la cascada de Argontes y otros sargentos de Korokota se convierten en clamor y las cocinas más lejanas de la comarca se tornan, también, a las chirlas y cascarillas.
Siempre, mientras ve el anuncio azul, papá Arshmabobhich me recuerda que el talento de los tontos tiene color de zanahoria y que inevitablemente está acompañado por el verde de la lechuga. Ayer incidió en el caso de forma ostensible, mientras preparaba unos boquerones en vinagreta y repasaba unas fotos de Zhang Bangsheng, un chino que tuvo que estar una hora lamiendo las nalgas de un pequeño langur de Francois para que defecara un cacahuete que se le había quedado atascado en su tracto digestivo.

2 comentarios:

salvajuan dijo...

Pobre cara de chino. Angelico.

Necronomicón.net dijo...

No hay derecho. Doña Jovita tendría que tener acceso preferente al ascensor.
Y don don diridin don don los planos del arco húngaro.

Esto se puede desmontar en un plis plas.