martes, 14 de febrero de 2012

_Sopas con honda para bizcos.


Contínuas referencias a las guillotinas que no son nuestras, a cipreses que guardan monigotes destripados, colgados. A revoluciones que no existen. Incluso al escarnio público, a la descalificación sin pruebas objetivas, la persecución, al colorismo, a la manipulación informativa, al flagelo o flagelísmo del derrotismo y la inanición. La costumbre de este País de países en considerar los cacharrucos como máquinas imprescindibles y el sonido de una mosca como lo más importante del mundo mundial. Destripados y justos.
Desde Lope o Góngora hasta el jodido Reverte, pasando por Ortega o Bécquer (Valeriano o el otro), Unamuno y otros irreverentes… España duele. Duele por los españoles bizcos, infames, indolentes y poco o nada responsables, sean emigrantes o no.
La crítica es inútil, dominical o de cualquier Martes. A veces sucia pero siempre inútil. Duele siempre y ese dolor es menospreciado por cuatro domésticos que creen ser los custodios de la Razón y la Memoria Nacional.
Harto ando de tonterías y de las sondas de los globos, de las sopas con hondas. Incluso de los calvos y pedorros insustanciales que obvian la tónica del tiempo cualquier Domingo porque creen, ilusos, que descansan del colorismo. El señor de las moscas se está instalando con un descaro alucinante.

Fotografía: Tommy Ingberg.