sábado, 4 de febrero de 2012

_El concurso.


Compra vainilla de Madagascar. Necesitaré menta, ciruelas y más azúcar glas. Le dijo a su mujer, quien miró a los médicos y enfermeras con la esperanza de oler menos tragedia a su alrededor.
Conectado a tubos, sensores, pantallas, a unos cinco o seis equipos médicos en la sala de cuidados intensivos, el hombre balbuceaba recetas sin saber que el concurso no era culinario.
El concurso no era culinario y al salir, el médico le dijo a la mujer:
_Está mejor.
Ella dibujó una sonrisa que rápidamente se difuminó entre varios tics.
_Sí, me mandó a por ingredientes para una tarta.
Rieron. El con convencimiento, ella aterrorizada, vacilante. Cuando el doctor dio media vuelta la mujer corrió hacia el aparcamiento donde lloró por el recuerdo de aquella última tarta que por enorme no terminaron.

Fotografía: Martin Stranka

No hay comentarios: