lunes, 14 de noviembre de 2011

_Deidad.


En ocasiones anteriores después de una gran borrachera he despertado solo o acompañado, con o sin dolor de cabeza o güevos, tiritando de frio o bañado en sudor, sintiéndome sucio o el rey del mambo, incluso sin gafas. Pero esto de ayer es inaudito, no tiene nombre ni precedente. Me desperté creyendo en un dios que no era un espagueti, en Dios, con la fe firme y sin resquicios de quien cree haber encontrado a Ylenia o los planos de la Atlántida. Consternado me levanté y tomé una ginebra a pelo, esperanzado, mientras rogaba a nuestro Señor un nuevo despertar ateo y con ganas de hacer pis y caca, según tengo por costumbre.
Creo que este bicho que infecta mi hígado e intestino (la deidad) desaparecerá con una par de días alimentándome de arroz blanco sin chirlas y 12 litros de Corconte.

4 comentarios:

J. dijo...

El pastafarismo ha perdido a una de sus almas. Todos te echaremos de menos, vuelve pronto.

Anónimo dijo...

Se trata de un estado de laxitud que puede ser debido a los cubitos de hielo. Suele desaparecer en 48-72 horas.
Ánimo.

supersalvajuan dijo...

Esos madrugones...

Markos dijo...

A mi mujer le tuvieron que poner suero, a mi no: me caí de pequeño a la marmita (y como estaba vacía me dañé irreversiblemente la cabeza).
Si es cuento basado en una retorcida realidad personal: ánimo reponte. En cualquier caso un gusto leerte.
Salu2