martes, 29 de noviembre de 2011

_Oiga usted.


He defendido mi opinión sobre el asunto en distintos hilos y foros desde hace mucho tiempo. Sigo en las mismas. Si de mí dependiera montaría en el Valle de los Caídos una macrodiscoteca, un par de bares de pinchos y varias bocaterías. Hay espacio para todos, incluso para “spas” y un “Corte Inglés”. Eso sí, prohibido tablaos flamencos. En 1982 me acojoné con tanto espacio libre, ahora no. La acústica debe ser inmejorable y hay terreno para todos y para todas, solo faltan los emprendedores con crédito y políticos limpios y sin prejuicios que monten un buen bacalao.

jueves, 24 de noviembre de 2011

_Morao real.


No me imagino a Juan Carlos buscando platos o vasos en los armarios de la cocina, como cuentan los medios, de hecho dudo que sepa dónde está la cocina de Palacio. Estoy seguro de que tampoco abre y cierra las puertas del vestidor, para eso está el Ayudante de Cámara. Como no soy mal pensado descarto que el ojo a la verigüé o virulé sea el resultado de un episodio de violencia doméstica o de género, no hay denuncias previas, ni se cumple el perfil.
Hay dos cosas ciertas: eso duele, me refiero a la hostia y puede ser considerado un caso de explotación laboral mantener por fuerza en el puesto de trabajo a un trabajador con 73 años de edad.
No sé por qué, pero recuerdo la historia de un tío materno mío, le jubilaron con 62. Había cogido la costumbre de pegarse hostias contra el suelo y llenarse de moraos, claro, que él era alcohólico y llevaba 42 años cotizando a la Seguridad Social. Murió con 65 en manos de las monjitas Clarisas, era pobre y contestatario pero nunca mató ni a una mosca, incluso era gracioso ¡contaba unos chistes!...

sábado, 19 de noviembre de 2011

_19n. Jornada de reflexión.


No quisiera ni cabellos rizados, ni cabelleras revueltas, no quiero que tu cutis esté brillante, ni la quiero sucia; no quiero que tengas ni la barba de los que llevan mitra ni la de los reos; no te quiero, Pánico, ni demasiado ni poco hombre. Ahora tienes las piernas peludas y el pecho erizado de cerdas, pero la mente, Pánico, la tienes depilada.

XXXVI. Sé hombre íntegro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

_Deidad.


En ocasiones anteriores después de una gran borrachera he despertado solo o acompañado, con o sin dolor de cabeza o güevos, tiritando de frio o bañado en sudor, sintiéndome sucio o el rey del mambo, incluso sin gafas. Pero esto de ayer es inaudito, no tiene nombre ni precedente. Me desperté creyendo en un dios que no era un espagueti, en Dios, con la fe firme y sin resquicios de quien cree haber encontrado a Ylenia o los planos de la Atlántida. Consternado me levanté y tomé una ginebra a pelo, esperanzado, mientras rogaba a nuestro Señor un nuevo despertar ateo y con ganas de hacer pis y caca, según tengo por costumbre.
Creo que este bicho que infecta mi hígado e intestino (la deidad) desaparecerá con una par de días alimentándome de arroz blanco sin chirlas y 12 litros de Corconte.

jueves, 10 de noviembre de 2011

_Asamblea.


Las ovejas se reunieron en asamblea plenaria para decidir si pastaban en la zona baja y acotada del monte Dobra, lugar donde pueden correr sin ningún tipo de sentido, motivo ni dirección concreta y donde el pastor las premia con heno y grano. O por el contrario subían a la cima, donde las moras están a ras del morro y el rocío es perpetuo.
Dedicaron la tarde completa a decidir cómo harían constar las decisiones tomadas en la asamblea de la mañana. Porque siendo como eran ansotanas, aranesas, carranzanas, chamaritas, lojeñas y mil más; sin boli, papel, wifi, máquina de escribir ni manos ni dedos, pues, como es obvio, no llegaron a ningún acuerdo ni nada.
Se disolvió la asamblea y algunas subieron. Las más, como también resulta obvio, se quedaron en torno al heno y el grano dando vueltas. Es constatable que mantuvieron sus conductas básicas sin variación: dar vueltas sin ningún tipo de sentido.
La próxima vez el esquema de acción será el mismo. Las ovejas siempre hacen asambleas, pero como su memoria se limita a minutos olvidan lo discutido de una vez para otra, siempre empiezan de cero y disuelven las reuniones en el mismo punto que la vez pasada. Bien lo sabe el lobo que ya acostumbrado espera sus raciones, después de cada asamblea, en las indómitas y bellas cumbres del Dobra .

viernes, 4 de noviembre de 2011

_Payaso.


Era el payaso de las bofetadas, de los revolcones, de las caídas y las contestaciones indebidas, no era de saxofón. El caricato de sonrisa cándida y lágrima pintada que actuaba en la pista central. Era, es y será el gracioso saltimbanqui y titiritero que dibuja en la boca la mueca de un desconsuelo. Un bufón mediopensionista que no tiene claro si alterna y gestiona bien los ratos de alegría y penas.
Padre, hijo, hermano. Tintado, una máscara de colores claros, el compañero de cama y toldo de la mujer barbuda que dio a luz un bebé rollizo y resultón completamente barbilampiño. Nada es perfecto y cualquier martes puedes morir de risa. Incluso.

martes, 1 de noviembre de 2011

_Breve crónica de un desenlace inesperado. El camino.


_Escúpelo ¿qué te pasa? Le dijo Carmen a Martita mientras apuraban el cigarrillo bajo el goteo de la tejavana.

Las dos sabían que no podían abandonar el trabajo y que más de veinte ¿compañeros? podían firmar ciento y mil sinrazones por las cuales privarlas del derecho a el aire de las vainas y a las letras del Megane . Era así.
Mamá Carmen sacó a todos de su habitación, buscó una familia para perro-1 y renovó, inútilmente, el fondo de armario de Martita. Dos semanas después más de veinte se preguntaban de sobreesfuerzos y prejuicios mientras se abría una lista de donaciones, porque la indomable, en vida, no había pagado el seguro de los muertos.
Fue así, ustedes disculpen el descaro, pero fue así y lo contamos tres, mientras más de veinte andan acojonaos porque el miedo es libre y solo dos llaman a Carmen desde aquello.

— No queda sino batirnos.
— ¿Batirnos contra quién, don Francisco?
— Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia [...] Que es como decir contra España, y contra todo. (*)

Los tres no dejaremos de ser así ni muertos de hambre. Ella tampoco.

(*) Diálogo ficticio entre D. Francisco de Quevedo y Diego Alatriste.