lunes, 8 de agosto de 2011

_Promicina para los pollos.


Vale, nos hicimos viejos, pero supimos vislumbrar por donde se escapaba el amor. Sin la desesperanza que nos otorga la experiencia, con otro peluquero y la biblioteca más petada de mierditas vemos ahora indefensos, impotentes, como las mismas ventanas son cómplices de un Gran Fraude, natural, cotidiano. En millones de residencias catastrales, incluso aquí, el dolor toca los cojones. Me rebelo y me indigno ante tantos y tantas basuras, incluso me como un cornete de trufa y nata y no me inmuto, pero la puta servilleta de mierda os la voy a meter por el culo, con saña, porque vuestra premisa es prohibir el amor y por ahí no paso. De nuevo me tenéis enfrente.

2 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Mira que a mí Javi Ojeda y sus secuaces siempre me echaban para atrás. No sé por qué.

Necronomicón.net dijo...

@Super, era por las zapatillas.