jueves, 25 de agosto de 2011

_Lo que hay que oír.


De forma casual me he enterado de la existencia de una persona excepcional, dos jóvenes estaban hablando de la visita que ha realizado a nuestro País uno de esos gurús que tienen la solución para la infelicidad de miles de personas. Qué digo miles, millones.

Se llama Victor Truviano y ha conseguido, mediante la meditación, convertirse en una persona autótrofa, como las bacterias. Parece ser que el tipo (argentino) se alimenta del sol y del aire. Según él lleva cuatro años sin comer y uno sin beber, alimentación pránica lo llama. Lo mejor de todo es que te puede enseñar a seguir su dieta especial a base de ayunos en solo once sesiones.

Pensé: joder, este método en Somalia o India lo tiene que petar. Pero no. El cursillo lo da por Skype previo pago de 1200 euros, cada día recibes una atomización particular (¿?), o en los stages que organiza alrededor del ¿primer? mundo. Las señoritas (muy espirituales) se pusieron ciegas de pinchos, mentaron también a Jesús del Pozo y la cervecita estaba muy fresca. No hay más pábulo para el boludo.

PD.- La fotografía que encabeza el post no tiene nada que ver con el contenido, pero me apetecía poner a la diva desayunando ´como dios manda´.

5 comentarios:

Fiebre dijo...

Mi comentario es muy obvio pero es que me lo pide el cuerpo:

Por 1200 euros me da para disfrutar varias veces en mi mesón castellano favorito a base de chuletones, cochinillo, cordero y vinito del bueno.

Y me sobra hasta para alquilar un gigoló para bajar las calorías.

Tanto tonto y tan pocas balas...

Anónimo dijo...

Aún hay incautos que aún caen en esas estafas. Lo más alucinante son los precios, 1200 euros es mucha pasta para tirar.

J. G. dijo...

la foto despista de las letras, pero bien amigo

Anónimo dijo...

Otro estafador, lleva 2 veranos viniendo a Catalunya.
Hace una gira mundial y vende los cursos por internet, mucha armonía y alimentación pránica y tal pero con esos precios debe tener un riñón de oro.

Fiebre dijo...

Permiso concedido faltaría más...
Un beso.