martes, 30 de agosto de 2011

_La sombra.


Es terrible lo que quema el sol en Málaga. La gente se vuelve morena, su piel se quema hasta hacerse negra o roja como el exoesqueleto de una nécora. Las sombras de la tarde emanan prisas, viajes a través del tiempo y hojas que se elevan. Son momentos inciertos, nuevos como el comienzo y que descansan con el alba mientras el sol le regala un beso. Las sombras de los árboles del bosque se han perdido, de hecho nunca hubo bosques que amparasen olvidos, reglas, besos y viajes a través del tiempo.

La sombra es impertinente, ofensiva, el robo no demandado de un espectáculo que daba gusto. La sombra increpó a la diosa.

_ Ya decía yo que no me reconocería. Me he vuelto tan corpórea que incluso parezco un móvil con manga ancha, me he vuelto tan corpórea que irremediablemente tengo falda con lentejuelas, me gustaría comprar mi libertad.

Después tintinearon unos manojos de valiosos dijes que colgaban del reloj de la ínclita dueña del pandero. ¡Cómo refulgían los brillantes en dedos tan auténticos!. ¡Cómo lo hacían sobre fondo negro!... Mientras otros rezaban: ´el tiempo debe detenerse´ y la sombra importunaba al acecho, los hombres esperaban un renacer alejados de la sombra.

Microrelato [inspirado/ por] y [dedicado/ a] una rubia sobradamente preparada y con un pandero apetecible.


5 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Alegría, alegría!!!

Fiebre dijo...

Es increible lo que sigue calentando el sol en Málaga...

Y la rubia, al igual que todos, siempre espera un nuevo renacer.

Mil gracias. Sembrao...que has estao sembrao!

jm dijo...

Una de las pocas cosas que echaremos de menos cuando se vaya el verano.

Mercedes dijo...

Muy bonito, seguidor de Cabrera Infante y de sus adorados culos.

Quizá hay que vigilarte más.

Necronomicón.net dijo...

¡Alegría, alegría!... Y Viña Ardanza para todos.

(Glub).