Ya no voy a servir más desayunos a Seve, ni a organizar sus mesas familiares. Me queda el regusto de no haber conocido solo al campeón, sino a la persona. “No queda otra que luchar”, me dijo. El pionero ha muerto con cuatro años de vida más que yo. Son esas las cosas que te hacen estremecer.
Le gustaba la morcilla con cebolla, las mollejas de cordero y la tortilla de patatas (con cebolla). Siempre dio ejemplo de normalidad cuando llegaba con la hija de D. Emilio, sin escoltas, ni pamplinas, sin afeitar y amable.
Gracias Baldomero y el resto.
Pues eso, descansa y sigue siendo distinto.
Foto: Marca.
Enlace al artículo firmado por JUAN CARLOS FLORES-GISPERT y publicado por El Diario Montañés el 08.05.11.

2 comentarios:
"No queda otra que luchar."
Eso me ha llegao.
Fijo que tuvo que luchar mucho en sus últimos tiempos. Mucho más que en sus inicios de caddy hasta llegar donde llegó.
Al final las luchas más importantes de la vida... son las que son.
Gracias y un abrazo.
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