lunes, 9 de mayo de 2011

_ZURDO Y BLANCO.


Sube y se esconde tras una columna, se peina las orejas a lengüetadas y su nariz siempre está brillante y negra. Baja y me despista. Ante mis ojos mueve el rabo y desaparece entre las tomateras, los columpios y neumáticos. Dicen las visitas que quizá haya contactado con algún fantasma con el que solo se comunica él, porque en ocasiones mira al techo y aúlla como poseso, pero yo lo dudo, para fantasma ya me tiene a mí. También hace requiebros y espera a puerta gayola agua e hígados crudos de pollo. Le gusta la música y lee. Hoy, sin ir más lejos ha leído una lista que dejé imantada al frigorífico ayer: "Pall Mall, Beafeater, Smoking Black paper, piedras para los gatos, ONO, Ben Webster, Oscar Peterson"… es la puta caña.
Es común que los loros hablen, pero Sultán es notable en la comprensión de textos.
Pudo ser Gerónimo, pero se quedó con Sultán.
Sultán es blanco, trasojado y suave, no habla como los loros pero es sumiso, melómano y pone atención. Sultán carece de caries y mira de soslayo a Rita, la vecina, yo creo que intuye que mi vieja amiga es un poquitín racista. A Rita ya la dijeron cuando la arroyó por tercera vez un carro de leche que su problema no era oftalmológico, pero aún así no reconoce que hay en el vecindario un nuevo puto amo, que su marido no está en Torrelavega cuando dice y que la homosexualidad se da en más de 450 especies (y la homofobia solo en una). Sultán es un tipo blanco que aún no ha abierto la boca y que es musicómano, se toca las orejas, lame sus pelotas y es zurdo. En demasiadas ocasiones, mientras pasea y caga, se cruza con multitud de tontos y siempre se limpia las manos cuando vuelve a su prau.

sábado, 7 de mayo de 2011

_NO QUEDA OTRA.

Estoy dejando morir este sitio de forma consciente, inconsciente e irregular. El día sigue teniendo 24 horas y no doy para más. Lo que me jode es que he tenido que volver aquí, en los dos últimos post, para dejar constancia del adiós a dos grandes personas que he tenido el placer de tratar.
Ya no voy a servir más desayunos a Seve, ni a organizar sus mesas familiares. Me queda el regusto de no haber conocido solo al campeón, sino a la persona. “No queda otra que luchar”, me dijo. El pionero ha muerto con cuatro años de vida más que yo. Son esas las cosas que te hacen estremecer.
Le gustaba la morcilla con cebolla, las mollejas de cordero y la tortilla de patatas (con cebolla). Siempre dio ejemplo de normalidad cuando llegaba con la hija de D. Emilio, sin escoltas, ni pamplinas, sin afeitar y amable.
Gracias Baldomero y el resto.
Pues eso, descansa y sigue siendo distinto.

Foto: Marca.



Actualización. 08.05.11


Enlace al artículo firmado por JUAN CARLOS FLORES-GISPERT y publicado por El Diario Montañés el 08.05.11.