martes, 26 de abril de 2011

_DESCANSA EN PAZ CIOLI.


Se supone que al morir a uno le depara el 'descanso eterno'. A Cioli no. Los vivos no tienen intención de dejarlo marchar sin más. Siguen los trámites para hacerle el famoso monumento de bronce, ahora suena otro proyecto de exponer sus recuerdos en el balneario de La Magdalena, pero es que, además, al último héroe de Santander le piden que continúe con su misión: «Sálvanos la vida, te necesitamos desde el cielo», dijo ante el féretro el párroco de los Padres Carmelitas, Francisco Javier González, que ofició junto al cura del Barrio Pesquero, Alberto Pico, un emotivo funeral.
En el último adiós a José Sanz Tejera -tal era su nombre- se destacó la coincidencia del día de su muerte con la Pascua de Resurrección, se glosó al ser humano «excepcional y caritativo» que fue y se palpó la tristeza que causó su fallecimiento entre todos los que lo querían, «que era lo único que tenía: amigos». Lo dijo entre lágrimas Juan José Pombo, vecino del barrio de La Magdalena: «Un ejemplo de vida para el resto, un hombre que dio todo a cambio de nada...», destacó a modo de homenaje, «y que murió como un privilegiado. Sin sufrimiento», se consoló.

A las puertas de la parroquia recibía las condolencias Pedro Sanz, uno de los dos hermanos de Cioli con el que residía en la calle del Sol hasta que se fue a vivir a la Residencia Marcano. Todos iban a contarle sus anécdotas con Cioli, las fotos que tienen con él en la playa, las veces que compartieron unas rabas, la pena que les da no verle nunca más en su playa... y Pedro consuela y es consolado a la vez, abrumado por el cariño recibido durante estos días duros. «La gente ha respondido de maravilla, estamos muy agradecidos por todo lo que han hecho por él. Porque él ha vivido por el pueblo y el pueblo le responde», dijo, sin reproche alguno para el que en sus 89 años de existencia «ha atendido mejor a la gente de fuera que a los de casa». Pero en casa se nota la ausencia. «Siento un vacío total», acertó a decir su hermano entre sollozos. Pretende trasladar los recuerdos que guardaba Cioli hasta el Balneario de La Magdalena, donde cederían un espacio en el comedor para exponerlos junto a sus trofeos.

Le protege bajo un paraguas José Manuel Odriozola, que miente cuando dice que «hoy siento hasta alegría de haberlo conocido». Lleva dos días pegando esquelas por todo Santander, ayudando a la familia con las gestiones, de aquí para allá devolviendo un poco de todo lo que recibió de Cioli: «me ha criado, y fui socorrista y marinero gracias a él». Fue uno de tantos niños que creció con los valores del vigía de La Magdalena, a los que enseñó «a aprender, a amar, a querer a los demás... Nos llamaba 'los robaorejas'». Dice que cuando el cuerpo fue trasladado desde el tanatorio hacia la iglesia, el reloj que lleva puesto, regalo de Cioli, se paró.

Cuando Alberto Pico besó el féretro de Cioli en nombre de todos la iglesia enmudeció unos segundos, antes de un sentido aplauso que dio por terminado el funeral, al que asistieron, en representación del Gobierno, el consejero Vicente Mediavilla, y el alcalde, Íñigo de la Serna, por el Ayuntamiento de Santander. Fuera no paraba de llover. Detrás del coche fúnebre que llevaría su cuerpo a Ciriego esperaron sus más íntimos. Paco Sánchez tapaba sus ojos a duras penas con su pelo largo. Extendió la mano para tocar el coche justo cuando arrancaba. Él es el promotor de la creación del monumento en memoria de Cioli, que ayer adelantó que será «un busto con unos prismáticos mirando al mar». A su lado estaba Alia, una chica que hace unos años se enteró de que Cioli le había salvado la vida cuando tenía siete años. «Le busqué y nos hicimos amigos» hasta que la muerte los separó.

MARIÑA ÁLVAREZ | SANTANDER. El diario montañes.

Descansa en paz Cioli. Estás en mi mochila.
Ya eres memoria, gracias por los panes. Yo también quiero ser mejor persona pero nunca llegaré a salvar tantas vidas como tú… ¿140 dicen?, son más, ya eres leyenda. Qué grande y campechano. Real.

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1 comentario:

Markos dijo...

No conocía la historia de esta leyenda. Los reconocimientos a su persona se quedan cortos, muy cortos, por lo que leo. No hace falta vender un millón de copias para tener tu sitio en la wikipedia, todavía queda humanidad.
Salu2