
• Conozco lo duro que tiene el rabo Nacho Vidal porque uso el eMule.
• Conozco el hambre y frio que pasan los negritos porque tengo todos los vinilos de Glutamato ye-ye.
• Conozco el horror de la guerra, he visto Apocalypse Now .
• Conozco la inmensidad del océano porque he pisado alguna charca.
• Conozco lo que es trabajar duro en una terraza de verano porque me gustan los calamares fritos y el vermut.
• Conozco la problemática de los intersexuales, tuve gatos y tortugas en casa de mis abuelos.
• Conozco la problemática de los transexuales, sigo la carrera de Lady Gaga.
• Conozco la obscenidad de los ricos, vi todos los capítulos de Dinastía y Dallas.
• Conozco lo que se siente siendo princesa. Ayer vi en la tele "Princesa por sorpresa".
Las afirmaciones anteriores son tan inverosímiles como la del pie de foto que encabeza este post. Cualquiera de ellas nos puede dejar con las vergüenzas al aire si las soltamos en público.
La diferencia es que quien dijo conocer “lo duro que es estar en el paro, porque tengo familia en esa situación” es la periodista, expresentadora de informativos y princesa de Asturias, Letizia Ortiz. Entiendo que la parte política de su familia desconoce el sacrificio diario que significa trabajar, pero no las penurias de vivir con un subsidio de 420€ o la indigencia más absoluta. Intuyo también que si existe algún pariente lejano de la susodicha en situación de desempleo es por vicio o enfrentamiento.
A la señora se la escapó el vómito cuando se acercó (“rompiendo el protocolo”) a los trabajadores de Venturo XXI. «Nos dijo que estaba enterada de todo lo que nos ocurría porque lo había leído en nuestro blog», señaló satisfecha una empleada, que también obtuvo el compromiso de la Princesa de «hablar con los políticos, ya que estoy rodeada de ellos, nos dijo».
Pues nada señora, “hable usted con los políticos” y dígales que hay cinco millones de ciudadanos desempleados y otros 41 hasta los cojones de su ineficacia y mala gestión. (Seguro que esta caca de blog no la tiene la señora en favoritos).



















