sábado, 25 de diciembre de 2010

_MODA PUNK EN GALERÍAS. #LaCabañucaDeKronos.



Cuando el profesor espiritual y sus discípulos comenzaron su meditación de la tarde, el perro que vivía en el monasterio hizo tal ruido que los distrajo.
Así que el profesor ordenó que el perro estuviera amarrado durante la práctica de la tarde.

Años más tarde, cuando el profesor murió, el perro continuó siendo atado durante la sesión de meditación. Y cuando, a la larga, el perro murió, otro perro fue traído al monasterio y amarrado.

Siglos más tarde, eruditos descendientes del profesor espiritual escribieron doctos tratados sobre la significación religiosa de atar un perro para la práctica de la meditación. Y sobre el aplauso con una sola mano.

Este Koan se cuenta también siendo protagonista un gato, pero en Occidente no concebimos amarrar gatos así que os lo traduzco a perros. Que Alan Watts y Merceditas me perdonen, ya no son horas.

Si lo consideras oportuno puedes pensar sobre lo escrito, incluso opinar o declararte abiertamente insumiso. Upss, mola el Zen y el Tao es incuestionable, como la cuestión de no amarrar gatos.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

En las historias siempre hay hijos de perra. Atados o no.

jm dijo...

Parece que las tradiciones siempre se imponen pese a todo, incluida la razón: ya sea tirar un pavo o una cabra por el campanario o amarrar a un perro.

Mercedes dijo...

No, no voy a decir Feliz N*****d, ya hay demasiados doctores que escriben tratados sobre la significación religiosa de atar perros.

Arisco, que eres un arisco imprescindible y cabezón.