
Durante muchos años, me han intrigado dos problemas referentes al conocimiento humano. El primero es el de explicar cómo conocemos tanto a partir de una experiencia tan limitada. El segundo es el problema de explicar cómo conocemos tan poco considerando que disponemos de una evidencia tan amplia. Podemos denominar al primero “el problema de Platón” y al segundo “el problema de Orwell”.
Bertrand Russell,[...], expresó adecuadamente la esencia del problema de Platón [...] “¿Cómo es posible que los seres humanos, cuyos contactos con el mundo son breves, personales y limitados, sean capaces de saber todo lo que saben?”[...]
El problema de Orwell consiste en explicar cómo conocemos y comprendemos tan poco, a pesar de que disponemos de unos datos tan ricos.[...] a Orwell le impresionó la capacidad de los estados totalitarios para imbuir creencias firmemente sostenidas y ampliamente aceptadas, aunque carente por completo de fundamento y a menudo en flagrante contradicción con hechos obvios del mundo circundante.
Noam Chomsky, “La arquitectura del lenguaje”, p.9-11.
2 comentarios:
Demasiado ególatra don N.C.
Y sus últimos artículos, flojitos
@Super...
Me fio de su análisis señor profesor.
(Ególatra si es NC)
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