

La playa en verano es para pobres. Pobres de espíritu, de corazón, de bolsillo. Para pobres incluso de educación. Pero bueno… parece ser que no puedo decirlo, porque si lo digo en un bar del centro de la minicity, mientras me como unas gambas a la plancha -en lugar de unas rabas- saltan diez parroquianos y me insultan e intentan agredirme.
Talibanes del estío, extranjeros. A ver cuando llega Noviembre y puedo pasear tranquilamente por la Magdalena.
3 comentarios:
Tienes los cojones como cocos. Bueno… no sé, tú o el de la foto.
Juas juas...
Hasta yo me llegué allí en julio desde la kimbamba...
´Jaté la cantidad que pobres que "habemos"
@Fiebre.
Desde las kimbambas nada: desde la bella Málaga.
Bienvenida a Cantabria (ilimitada).
Espero que hayas captado el sentido irónico de éste post. A veces me sale un ramalazo Sostres, no lo puedo evitar.
Pido disculpas, soy muy pobre. El más pobre de los pobres, pero no me gusta la playa en verano.
@Anónimo.
Yo los tengo pequeños como avellanas, pero prietos y duros como cocos, eso sí. Tu desconcierto es lógico, tranquilo, no te suicides aún. Podemos sobrevivir.
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