miércoles, 4 de agosto de 2010

_EL PULPO QUE NO MURIÓ.


Un pulpo que agonizaba de hambre fue encerrado en un acuario por muchísimo tiempo. Una pálida luz se filtraba a través del vidrio y se difundía tristemente en la densa sombra de la roca. Todo el mundo se olvidó de este lóbrego acuario. Se podía suponer que el pulpo estaba muerto y sólo se veía el agua podrida iluminada apenas por la luz del crepúsculo. Pero el pulpo no había muerto. Permanecía escondido detrás de la roca. Y cuando despertó de su sueño tuvo que sufrir hambre terrible, día tras día en esa prisión solitaria, pues no había carnada alguna ni comida para él. Entonces comenzó a comerse sus propios tentáculos. Primero uno, después otro. Cuando ya no tenía tentáculos comenzó a devorar poco a poco sus entrañas, una parte tras otra. En esta forma el pulpo terminó comiéndose todo su cuerpo, su piel, su cerebro, su estómago; absolutamente todo. Una mañana llegó un cuidador, miró dentro del acuario y sólo vio el agua sombría y las algas ondulantes. El pulpo prácticamente había desaparecido. Pero el pulpo no había muerto. Aún estaba vivo en ese acuario mustio y abandonado. Por espacio de siglos, tal vez eternamente, continuaba viva allí una criatura invisible, presa de horrenda escasez e insatisfacción.


Sakutaro Haguiwara
Japón (1886-1942)



*Poesías de Sakutaro Haguiwara en “Antología de la poesía moderna del Japón, 1868-1945”. (Pdf)

2 comentarios:

Fiebre dijo...

Se nos ha olvidado hace tiempo el significado de la palabra empatía.

Necro, casi me gustas más cuando hablas de política y me cabreas...

Mentira cochina. Me gustas siempre.

Necronomicón.net dijo...

@Fiebre.


Rubia, gracias por estar ahí.

¿Sabes qué pasa?. Que no pretendo que éste sea una de esos blogs que SOLO se dedican a publicar vómitos contra toda la política y los políticos, éste es un rincón que va a su puta bola, en el que guardo, también, cosas que me gustan o que me han llamado la atención, por haber hay hasta cuentos de producción propia.

Según los gurús e ingenieros de “la cosa blogosférica” incumplo varias reglas para “ponerme de moda” (siempre he sido de incumplir normas y carezco del ego blogueril necesario), por eso agradezco y valoro más las visitas y los comentarios que me dejáis gente tan maja y valiente como tú.

Tú también me gustas (mucho) siempre. Te lo juro por la memoria de la madre de Bambi.