lunes, 26 de julio de 2010

_MIERCOLES.



Concentrado estaba en
mirar azoteas y la bajamar.
Retrocediendo en los límites estaba,
deslumbrado y casi ejecutado por los astros,
casi enterrado, incierto… solo aire.
_Belleza herida por la luz,
_Fugaz y nueva fórmula del no viento,
de brisa imperceptible que deliberadamente
no es ambientador (escuché un lunes).

Cansado de mirar abrí indiferente un libro.
Sin la esperanza de una aventura interminable,
de un desenlace inesperado.
Páginas y más páginas elegidas al azar
carentes de viajes exóticos, entuertos entretenidos
o velados reflejos ambientados en minutos de amargura.
Pensé (otra vez) que la vida no estaba allí adentro.

Cuando retomé el vértigo estaba en altamar
imaginando lo inmensas que deben parecer,
cualquier martes,
las deidades a los atunes.


6 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Prefiero las azoteas y su misticismo.

Markos dijo...

Estás profundo y reflexivo, quizás una válvula de escape al dolor acumulado. Una válvula muy bonita por cierto.

En otro orden de cosas, yo sí que me leo tus respuestas y buena parte de los comentarios...salvo en alguna ocasión que se me despista marcar la casilla que me envía por correo los comentarios.

Salu2

Necronomicón.net dijo...

@Super.
Las buhardillas desamuebladas y habitadas por gatos son muy románticas, sí.
Dracias.


@Markos.
Gracias.

Fiebre dijo...

Pues Necro, como yo no me caracterizo por "el ocultismo" te cuento.

Tras una semana fontaneril y de intendencia horrible, llegué aquí para leer ´cañita de la buena´, y me has descuadrao.
Llevo leyendo tres veces seguidas lo de las deidades de los atunes (hasta ahí vale) pero que digas que en los libros no hay otra vida, yo que estoy últimamente como la Esteban, que por leer uno MA-TO...eso no lo he pillao.

Necronomicón.net dijo...

Hola Fiebre, no te preocupes yo “te lo cuadro”.

Yo no he escrito que en los libros “no hay otra vida”, escribí que “abrí indiferente un libro sin la esperanza de… y pensé (otra vez) que LA VIDA no estaba allí adentro”.

Creo que la cosa va de un tipo que en un momento dado estaba triste y necesitaba tomar el aire (mucho aire) rodeado de mar un miércoles que no picó ni un puto pez.

Entiendo tu confusión: cuando me pongo melancólico me explico mal y no me entiende ni dios.

Ya he leído lo de tu zafarrancho doméstico y te he visto muy guapa vestida “de novia”, discúlpame por no haber dejado un comentario.

Disfruta lo más posible de los libros, yo llevo una temporadilla liado, con varios frentes abiertos y como el verano pasado he vuelto a los Haikus.

Muchísimas gracias por pasarte por aquí y por dejar un comentario. Espero que más pronto que tarde encuentres en esta página “cañita de la buena”.

Fiebre dijo...

Sólo quiero encontrarte a ti...

Esto también (rectifico lo de la cañita, me vale lo mismo o más).
Ahora sí te he entendido.
Eres valiente colega.
Yo cuando estoy así, prefiero no escribir antes de que no me entiendan o aparecer melancólica.

¿Ves cómo no soy tan Fiebre?

Un abrazo. Y otro mayor a tu hija (que una hija que regala a Pérez Reverte es un tesoro).