domingo, 25 de abril de 2010

_AÚPA JOSÉ, AÚPA.



{…]
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
[…}

Federico García Lorca (1898 - 1936). LA SANGRE DERRAMADA

*José Tomás, estabilizado tras una gravísima cornada


(En este blog, fururku o cosa no se censuran comentarios. Tampoco antitaurinos).

4 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Un crack, José Tomás. Eso es acercarse a los toros y lo demás son tonerías.

Necronomicón.net dijo...

@Super...

"Ya te digo". Es el único.

Fiebre dijo...

Pues, ´jaté!

A mi los toros no me gustan ni mijita.
Pero como soy de las de "deja a cada uno que haga lo que quiera, sepa, o le salga del moño"... no puedo por menos de darme cuenta que este hombre es un profesional de lo suyo, comprometido y trabajador.

Y me apena mucho que siempre esté en la enfermería el joío.

Jimmy dijo...

Si es que...
Quien le manda ponerse delante de un bicho de esos. Luego pasa lo que pasa.
Desde aquí, mi apoyo para que el hombre se recupere, pero que deje de hacer eso que un día no lo van a poder estabilizar más.