lunes, 8 de marzo de 2010

_EL PLACER DE MUTILARSE.


En 1977, John Money, un sicólogo de la Universidad John Hopkins, publicó el primer caso de lo que bautizó como apotemnofilia: el deseo de ser y vivir mutilado. Entre 1996 y 1998 un equipo de cirujanos del hospital público Royal Falkirk and District Infirmary de Escocia dirigido por Robert Smith, había amputado las piernas de dos pacientes que habían ingresado como particulares y pagaron 3000 Libras. En ambos casos sus extremidades estaban sanas y los individuos estaban dispuestos a suicidarse si no eran liberados de una extremidad que ellos consideraban monstruosa y que les impedía llevar una vida normal.

Un tercer candidato, que supo de las operaciones desde Estados Unidos, fue rechazado por los nuevos gerentes del centro médico. El comité de ética del hospital abrió una investigación y apartó del servicio a los cirujanos implicados en los casos anteriores. Para el equipo médico evitaron dos suicidios, los pacientes superaron sus problemas y han vuelto a sus actividades cotidianas.

Son las primeras referencias documentadas de una enfermedad desconocida para la mayoría de la gente.

Quieren a toda costa ser o vivir como amputados. Algunos simulan serlo, muchos alimentan durante años un odio irracional por alguno de sus miembros: el brazo derecho, la pierna izquierda, el pie derecho, el meñique izquierdo… Alguno se cercena esa parte del cuerpo. La estadística dice que la pierna izquierda suele ser el miembro más denostado. Como sucede con la anorexia, la dismorfia corporal distorsiona la imagen que los afectados tienen de sí mismos. Los anoréxicos nunca se ven lo bastante delgados, los otros se obsesionan con una supuesta imperfección física que acaba abrumándoles. El desorden de identidad de la integridad corporal o BIID (sigla de Body Integrity Identity Disorder) es una enfermedad psiquiátrica.

El testimonio de Max Price, un diseñador gráfico de Santa Fe, Arizona, es más que explícito. “Era una obsesión”, dice. Hasta que me corté la pierna. Lo hice yo solo, fue medio un desastre, pero lo hice. Usé un serrucho”. Después de amputarse parcialmente la pierna fue a una guardia hospitalaria y los cirujanos hicieron grandes esfuerzos por reimplantar, hasta que una serie de complicaciones lo ayudaron a convencer a otro cirujano para amputársela. Desde entonces es feliz.


David Openshaw un australiano de 28 años, padre de dos niños y trabajador en una granja de pollos relató en la página arbroath.blogspot.com su historia. Odiaba su pierna derecha desde que tenía cuatro años, un día la introdujo en un barreño con hielo durante horas hasta que ésta estuvo tan dañada que no podía sentirla de rodilla para abajo. Estaba tan dañada que los médicos no tuvieron otra opción que amputarla. Dice que ahora es un hombre mucho más feliz, incluso ha mejorado su vida amorosa con su pareja Joanne McWilliam.


En internet existen varios foros –que no se publicitarán aquí- donde los “iniciados” dan consejos prácticos a otros usuarios. Web sites abastecen sobre todo a los acrotomófilos, los interesados por sexo con mutilados, a los que se conoce como “devotos”: fotos, videos, memorias, películas, chat rooms, puntos de encuentro, etcétera. Los apotemnófilos “aspirantes”, son los simuladores, aquellos que sin estar discapacitados cojean, usan muletas, cabestrillos, parches en los ojos, se vendan, andan en sillas de ruedas, todo en público.

En uno de esos sitios me he encontrado con la historia de Alex. Hace 10 años sufrió un accidente automovilístico por el que tuvieron que cortarle una pierna. Después de un tiempo no aguantó las ganas de someterse a una cirugía para la amputación de la pierna que le quedaba sana. Dice que le gustan los problemas asociados con el movimiento y que siente un deseo irresistible de mantenerse de rodillas sobre sus prótesis. Su ansiedad parece que no tiene fin, así que un día decidió meter en hielo seco una de sus manos, se inyectó algunas sustancias para aliviar el dolor y se la cortó de un machetazo. El personaje se fotografía orgulloso de su hazaña. Dudo de que su próximo objetivo sean los testículos.



Enlaces relacionados:
*BIID.org
*Ampulove.com
*The Apotemnophile
*Transabled.org

Enlaces de interés:
*Orphanet. Es un portal dedicado a las enfermedades raras y los medicamentos huérfanos.
*FEDER, la Federación Española de Enfermedades Raras.

Libros relacionados con el tema:
*“Geek love”, de Katherine Dunn. (Novela).
*"A Brighte Red Scream" de Marilee Strong. (Novela).
*First, Michael B. Desire for amputation of a limb: paraphilia, psychosis, or a new type of identity disorder .Psychological Medicine (2005), 35: 919-928 Cambridge University Press.

6 comentarios:

Sensei Katorga dijo...

No conocía este tema y mucho menos sabía que se podía tener aversión por una parte de cuerpo, tanta como para tener que amputártela tú mismo. Acojonante.

supersalvajuan dijo...

Joder!!!

Atila el Huno dijo...

ufff....la firgen!!

Alejandro dijo...

No había oído nunca de esta enfermedad, desorden síquico o lo que sea. Lo cierto es que me ha dejado aplanado, perplejo. A ver quien me discute ahora que no hay gente pa´to.
Excelente y macabra? entrada paisanuco.

M.C.P. dijo...

Alucinante. ¿Es mejor vivir de por vida con una obsesión?, supongo que esos individuos se acojan a la idea de que son los dueños de su cuerpo, pero yo me pregunto también si cuidamos debidamente de los enfermos mentales; porque es evidente que esos individuos tienen una pedrada muy importante en la cabeza.

jm dijo...

No tenía ni idea de estas cosas uffff