martes, 2 de febrero de 2010

_DECONSTRUIR. AFGANISTÁN (3).

BMR

Estamos en guerra. Estamos involucrados en una guerra. Los pirigüiris que administran nuestros impuestos están empeñados en llamarlo “misión de paz” o “misión de reconstrucción”, cuando no “intento de exportar la democracia”. Siguen sin llamar las cosas por su nombre. Tienen la caradura de autojubilarse con “siete años de servicio”, pedir a los albañiles que hagan más esfuerzo, que manejen la masa y los carretillos hasta la extenuación, que nuestros jóvenes manejen en carreteras con blindados BMR obsoletos, desprotegidos, en un cuatro latas; en la misma carretera plagada de hijosdeputa talibanes ávidos de sangre que “atentaron” anteayer. El santo Obama, ese señor de color negro descafeinado con leche que lidera el mundo mundial, ha repetido, repite y volverá a repetir que su querido país encabeza dos guerras abiertas. Que no es la Playestesion.
Aquí no.

Ningún titiritero ha salido en la tele levantándose la ceja contra nuestra presencia en Afganistán. Los medios esconden funerales, féretros, mutilados, llanto y dolor. El gobierno también. La señora ministra se presenta allí, suelta su perorata de que la carretera de marras es fundamental “para hacer llegar ayuda humanitaria”, los militares lo llaman intendencia y no siempre transportan leche en polvo ni barras de pan.

Os dejáis engañar, vuestro sistema de medida no es fiable. Llaman “atentado” a una acción de guerra con la misma facilidad que llaman desaceleración a hundirnos en la miseria. Y no pasa nada.

NO A LA GUERRA. Ésta tampoco.

Que se queden con su desierto, con sus ideas, con sus montañas, con su opio y su odio, con sus burkas, con sus guerras tribales que tienen más de mil años de historia. Que administren como les venga en gana ese gran parque temático de la Edad Media. Dejémosles en paz y que revienten ellos solos; entre ellos y ellas. Qué manía con imponer.

Da igual que “el caído por la Patria” sea de origen colombiano –éste último- o ecuatoriano –el anterior-. Da igual que sea de Albacete o de Cuenca. Los militares españoles heridos y muertos en Afganistán son miembros de una ONG para nuestro gobierno, inservibles para los medios si no pueden ser utilizados contra el PP. Un número sumado a no sé qué reconstrucción.

Es lo que hay. Silencio y resignación. Caídos por intentar exportar la democracia, como si esta fuera Coca-cola o Pepsi.

Ahora, probablemente con mucha razón, pedimos cuentas a los políticos que auspiciaron, que promovieron una guerra ilegal contra Irak. Ahora los primeros espadas callan, mienten sobre lo que está ocurriendo en Afganistán.

Espero que en el futuro alguien pida cuentas por nuestros jóvenes muertos en Afganistán. Cuando seamos menos chiripitifláuticos.
Mi abrazo más solidario a los silenciosos y discretos padres y madres de esos “reconstructores”.

5 comentarios:

J dijo...

Llevo como media hora escribiendo y borrando este comentario, hasta que me he dado cuenta de que no podría decir nada que no hayas dicho tú ya. Malditas GUERRAS y malnacidos los que las usan para llenarse los bolsillos de dinero y de votos. Cobardes mentirosos de mierda.

Atila el Huno dijo...

Necro!!

Me pasa como a J

Qué asco me dan estos cabrones que nos representan. Con su demagogia nos roban el sentido común, con la mentira la dignidad.

Habrá que reeditar contra esta morralla el remedio del Mesié Guillotin

Saludos!

supersalvajuan dijo...

Los titiriteros ya tienen su ley. Y en la calle hace frío o calor.

Jimmy dijo...

Politica.

Intereses.

Poder.

DINERO.

Necronomicón.net dijo...

Creo que es justo citar a los heridos en éste “atentado”, personas con nombres y apellidos que no han sido mencionados en los “informativos” de tv. Los dos más graves son el teniente del Ejército de Tierra Jordi Francesc Rubio Carceller, de 28 años, casado y natural de Hospitalet (Barcelona) y el soldado de nacionalidad colombiana Daniel Ospina Quintana, de 23 años y soltero.

Los otros cuatro heridos son: el soldado Juan Morales Aroca, de 24 años y natural de Sevilla; el soldado Joshua Alcalá Silvera, de 20 años y natural de Tenerife; el soldado Carlos Gatos Guardado, de 23 años y natural de Barcelona, y el soldado Gerson Jaime Rodríguez, de 19 años y nacionalidad colombiana.

De los talibanes fallecidos en la posterior refriega, no han transcendido sus nombres o se desconocen, como siempre.