lunes, 23 de noviembre de 2009

_¿ARTE?: TATUANDO CERDOS.



Aunque el titular podría inducir a pensarlo esta entrada no se refiere a la particular manera de señalar nazis por el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) en “Malditos bastardos”. Tiene más que ver con “vender mierda y que se peleen por comprarla”, como dije a propósito de Piero Manzoni en fluxus de lux. Tiene que ver con el debate abierto en el siglo XX sobre lo que es o no es “arte”, sobre especulación, artistas conceptuales e inversionistas cool de medio pelo.

Wim Delvoye (Wervik, 1965) es un artista conceptual belga conocido por una serie de proyectos muy poco convencionales. Delvoye está acostumbrado al escándalo. Una de sus obras es La cloaca, conjunto de máquinas que replica el proceso digestivo: Delvoye introducía alimentos por un extremo y salían excrementos por el otro. Siguiendo el ejemplo de Manzoni los detritus se enlatan…y a vender.

Pero la fama se la debe a los cerdos que tatúa en su granja, en las afueras de Pekín. "En Europa está prohibido por la herencia calvinista: se les puede matar y comer, pero no tatuar", explicaba Delvoye, que cuida a los puercos con esmero. Les anestesia y aplica vaselina antes de tatuarles símbolos religiosos, logotipos de Louis Vuitton, Nike, vírgenes y crucifijos o personajes de Walt Disney. "El cerdo es un animal plebeyo, yo los convierto en una hucha, en una inversión que aumenta, en el símbolo del capitalismo rampante".


Lógicamente cabe preguntarse cual es el destino que dan los coleccionistas a estos cerdos, o para ser más exactos a la piel tatuada de esos cerdos…



¿Hay límites a la venta del arte, o al arte mismo?. Wim Delvoye ha vendido su última obra por 150.000 euros: un tatuaje sobre la espalda de un joven, cuyas obligaciones hacia el comprador se especifican en un contrato de 10 páginas. "Sí, es arte porque alguien ha pagado por ello".

El “lienzo” es Tim Steiner, un joven amante del arte y músico ocasional, la obra es una representación de la Virgen María junto a una calavera. Tatuarlas costó 35 horas durante los dos últimos años. El comprador se llama Rik Reinking, coleccionista alemán de arte transgresor y el intermediario ha sido la galería alemana De Pury & Luxembourg que junto a Delvoye se han repartido el 80% del desembolso de Reinking. El joven se ha llevado el 20%. A cambio, se compromete a exhibir y cuidar la obra. El nuevo propietario tiene derecho a verla periódicamente, es decir, a que Tim se levante la camiseta. También a exhibirla en un mínimo de tres eventos mundiales cada año.

El contrato estipula que tras morir Tim, el comprador arrancará la piel de su espalda y la colgará en un cuadro. Una cláusula prohíbe reclamarla a los herederos de Tim. Si el comprador muere antes, la obra pasará a sus descendientes. El “lienzo” no podrá ir en moto ni practicar deportes de riesgo.



Official Website - wimdelvoye.be
Wim Delvoye at Sperone Westwater
Galería Emmanuel Perrotin Miami & Paris

6 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Mi padrino los capaba encima de un renault cinco. Eso si que era arte.

Markos dijo...

No sé...si el arte debe causar cierta sensación...y el estupor sirve...pues será arte.
A mi me parece raro de narices, quizás en eso radique el éxito del arte contemporáneo, no sé.
Salu2

jm dijo...

Arte no se si será, pero desde luego, surrealista un rato, si que es.

Necronomicón.net dijo...

@Super…
…No te puedes imaginar lo que me he reído con lo del R5. ¡Joder! a veces las clavas.

@Markos.
Yo tampoco se si es “arte” o no. De lo que estoy seguro es de dos cosas:
1) Hay gente que “se lo monta de puta madre”.
2) Hay gente a la que le sobra el dinero.

@Jm.
Ellos lo llaman “conceptual”.
Creo que sería lícito llamarlo surrealismo conceptual o conceptualmente surrealista.
Vamos, como tu dices, surrealista de toda una vida.


Que os agradezco vuestros comentarios es hiperrealista total (incluso).

J dijo...

Yo soy tan paleto que me cuesta ver arte contemporáneo más allá de Mónica Bellucci. Un saludo.

Necronomicón.net dijo...

@J.

Mónica Bellucci está muy muy buena y es un estupendo ejemplo de arte contemporáneo, estarían de acuerdo hasta el Punset y Dragó. Ya te digo…

Gracias por comentar, J.