
"Oh, carceleros, verdugos masacradores de todo el mundo, cuando aprenderéis la ciencia de comprender al hombre en lugar de encarcelarlo y hacerlo perecer". Marqués de Sade
Su frente estaba húmeda de sudor cuando intentó el esfuezo final de lograr que su cerebro llenase las lagunas recién descubiertas, con una progresiva sensación de angustia producida al saber que se hallaba cerca de una serie de datos vitales que, quizá, nunca llegaría a poseer.
La inmensa interrogante en que se convertiría su esfuerzo, desembocó de pronto en una especie de vértigo con destellos fugaces amontonados sin orden: palabras, pensamientos, vivencias de toda clase, se dispararon en su mente; pero todo teñido, mutilado, cambiado, reprimido, como gritos a medio pronunciar cuando de pronto se olvida el idioma.
Al final, solo le quedó una dolorosa frustración empapada en definitiva sensación de peligro cada vez más cercano que, sin embargo, sirvió para espolear de nuevo su imaginación: al final la Verdad. Tenazmente volvió a la lucha. La humedad de la frente era ya una minúscula gota que comenzó a deslizarse. ¿La Verdad?...Inmenso, apareció de pronto ante sus ojos, brillando a la cruda luz de la mañana, el edificio que servía de sede al Centro Nacional de Represión.
La inmensa interrogante en que se convertiría su esfuerzo, desembocó de pronto en una especie de vértigo con destellos fugaces amontonados sin orden: palabras, pensamientos, vivencias de toda clase, se dispararon en su mente; pero todo teñido, mutilado, cambiado, reprimido, como gritos a medio pronunciar cuando de pronto se olvida el idioma.
Al final, solo le quedó una dolorosa frustración empapada en definitiva sensación de peligro cada vez más cercano que, sin embargo, sirvió para espolear de nuevo su imaginación: al final la Verdad. Tenazmente volvió a la lucha. La humedad de la frente era ya una minúscula gota que comenzó a deslizarse. ¿La Verdad?...Inmenso, apareció de pronto ante sus ojos, brillando a la cruda luz de la mañana, el edificio que servía de sede al Centro Nacional de Represión.
4 comentarios:
Angustiosos momentos previos a la realidad. A la realidad más dura que nos enseña la única verdad, la crueldad y la hipocresía que puede llegar a albergar el ser humano.
Un abrazo.
Arrebatar la libertad siempre ha sido un ejercicio fácil
Dice Txepetx de los "anormales", de los que saltan las normas del poder, que para ellos nuestra sociedad les reserva recintos especiales: cárceles, manicomios, centros de rehabilitación. Porque su aislamiento es condición imprescindible para que la norma siga funcionando.
Salud.
_@El Susurrador…
Sí, los momentos previos son angustiosos. Descubrimos de pronto ese tatuaje que dice 00110000011/tontolculo/2009 y eso agrava una muerte lenta y dolorosa que nos descubre que NUNCA fuimos protegidos.
Es así. La puntilla siempre viene por la espalda.
_@Jm.
Fácil y lucrativo.
_@Miquelet.
Pues tienen razón los anormales aunque yo soy más de Franf T quizá porque tengo algo que ver con esto
El pañueluco lleno de mocos y todo lo demás. Un abrazo.
Muchas gracias por vuestros comentarios.
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