lunes, 13 de abril de 2009

_FLUXUS DE LUX.


Vender mierda y que se peleen por comprártela debe de ser la bomba, pero como en todo, incluso la mierda tiene categorías; así que los posibles compradores de mierda también están perfectamente clasificados. En 1961 (excelente cosecha) un artista italiano presenta en una exposición un “objeto artístico” de unos cinco centímetros de altura y 6.5 de diámetro. Una pequeña lata de conservas en la que puede leerse en varios idiomas: "Mierda de artista. Contenido neto 30 gramos. Conservada al natural, producida y enlatada en mayo de 1961" (Merda d’artista, Merde d’artiste, Artist’s shit y Künstlerscheiße). Los más afamados museos del mundo se apresuraron a comprar una de las 90 latas que el autor ponía a la venta. El ejemplar firmado y numerado con el 14 (el de la foto) es propiedad del MOMA de Nueva York, tienen otra el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, el centro Georges Pompidou de París, la TATE Gallery

Un provocador punch más rápido y eficaz que los de Dalí, Yves Klein o Marcel Duchamp . Para mi humilde entender comienza así una interesante reflexión sobre el sentido del arte en la sociedad contemporánea. ¿Cuáles son las razones por las que “algo” elaborado por un hombre puede ser considerado “obra de arte”?, ¿Quién está cualificado para decir que es o no “una obra de arte”?, ¿Cuáles son los límites o parámetros (si los hubiera) de una “obra de arte”?. La siguiente reflexión es sobre la “valoración económica” de determinadas “obras de arte” cuando la realización de éstas no ha necesitado de mucho esfuerzo formal, conceptual, material o intelectual.

Ésa es la ironía de Piero Manzoni, el vendedor de las latas, o artista o genio o como quieras. Que siempre supo vender sobrevalorada su obra. Con esa misma intención realizó otras obras como el "aliento de artista" o las "esculturas vivientes" (45 membranas que eran usadas como válvulas).

A estas alturas de la película ya estamos acostumbrados a oír llamar “obra de arte” o calificar como “obra de arte” “cualquier cosa”. No nos extraña oír que un bolso de señora diseñado por Pepe y sobrecargado de brillantes y rubíes entre cristales Swaroskis es una obra de arte valorada en un millón. Hoy he oído decir a un presentador televisivo que una malabarista vaginal hacía “obras de arte”. La señora del 3ª siempre dice que “los Manolos” son “una obra de arte”. En definitiva, estamos rodeados de “obras de arte” y de “genios” muy bien vendidos, sobrevalorados y aceptados..

Los etiquetístas del artísteo encuadraron las obras de Manzoni como “arte conceptual” (las ideas dentro de una obra son más importantes que el objeto o en sentido por el que la obra se creó. La idea es la obra mísma). De estar vivo, probablemente estaría descojonándose y tirando pasta por el Caribe. Mordaz, inteligente, lúcido, sarcástico, reflexivo, vendedor; él atribuía la categoría de artístico a una cagada y se la compraban. En 1960 Manzoni marcó su huella dactilar en varios huevos duros y los consideró obras de arte. Dejaba al espectador comerse la exhibición entera en 70 minutos. Vendía fotocopias de sus huellas dactilares, ¡Y se las compraban!.

Ahora te venden periódicos y saltimbanquis como geniales; y programas, películas, cúpulas, lienzos, webs y pantalones como “obras de arte”. Socialmente está bien aceptado y perfectamente asumido que un iluminado ojeador, o vocero de un autoproclamado genio, imponga el precio de su mierda audiovisual y/o electrodoméstica calificándola como “obra de arte”. Manzoni exigió que por cada una de sus 90 latas que presuntamente contenían 30 gramos de sus excrementos no se pagase menos del valor que alcanzasen 30 gramos de oro en el Mercado de Metales Preciosos.

La malabarista vaginal cobra 300€ hora.

Obviando si “la obra de arte” debe ser única o puede ser reproducida en serie los compradores y/o consumidores tienen ahora otro perfil que el de los 60, evidentemente. Pocos compradores de aquellas latas las abrieron, comprobaron entonces que 30 gramos de yeso pueden valer lo mismo que 30 gramos de oro más el 1000% de especulación; y que un artista defeca y vende dónde y cómo quiere. Otros decidieron no abrirlas y algunas han explotado por la expansión de los gases (dicen). En el año 2007 se llegó a subastar un ejemplar en 124.000€. Vender la torre Eiffel a un magnate del petróleo o vender cabellos de Elvis por internet no es lo mismo. Ninguna mañana se colapsó ninguna centralita con llamadas de ningún gran museo del mundo interesándose por ninguno de los pelos de cualquiera de los dos sobacos de Bruce Lee. No obstante, muchas veces nos empeñamos en pagar como “obra de arte” una mierda (enlatada o no).

La llamada “democratización del arte” no es otra cosa, a mi parecer, que la implantación de cierta dictadura de la mierda (también vale decir: basura), por la que “artistas”, gurús y frikis son colocados en un mercado muy beneficioso económicamente para ellos y en ocasiones milagrosamente “gratuito” para el consumidor.

Para “proceso de democratización” el de Manzoni. Designó a varias personas "obras de arte andantes", entre ellas Umberto Eco. Firmaba sobre cuerpos desnudos de personas anónimas, les daba un “certificado de autenticidad” y luego les exhibía como obras de arte.

Como en tele5, antena3, teletienda, etc. etc., pero en plan Museos Internacionales.

Imágen:
_ Piero Manzoni: "Mierda de artista, Nº 014" (1961). Nueva York. Images Google.

Relacionado:
pieromanzoni.org La web de la fundación constituida para difundir la memoria del artista
Artcyclopedia
Fluxus

10 comentarios:

Markos dijo...

Siempre me ha llamado la atención ese tipo de extravagancias, no por ellas en sí mismas, si no por las personas que las compran.

Las manifestaciones artísticas van cambiando a lo largo del tiempo. Pero yo sigo sin comprender muchas. Será que no soy entendido en arte y me pasa como con el vino: me gusta o no me gusta. Pero sólo soy capaz de razonarlo en un número reducido de ocadiones.

Salu2

supersalvajuan dijo...

Pues como en los periódicos todos los días: mierda sobre mierda.

M.C.P. dijo...

/ironik> Estarás contento la que has liado en el fondo norte /ironik>.

Un abrazo.

J dijo...

Yo pagaría el doble de lo que pagó el comprador sólo por ver su cara cuando, al llegar a casa, su mujer le gritara: -"¡Manolo, pero se puede saber qué clase de mierda has comprado!"

Felipe dijo...

Aca no es necesario comprarla...la encuentras en cualquier lado.

Necronomicón.net dijo...

_Markos.
Ése tipo de extravagancias nos llama la atención a todos. Cuando alguien me ha acompañado a una exposición y se ha disculpado con un “es que no entiendo mucho”, siempre le he dicho lo que tú apuntas: “O te gusta o no te gusta”. El resto es parafernalia.

_Supersalvajuan.
Si, y desgraciadamente muchos se venden como “geniales”.

_M.C.P.
¿Y lo que nos reímos, qué?, ¿Y lo que me gasté en birras, qué?.
Saludos a la señora.

_J.
Yo éste mes ando mal de pasta y no podría pagar tanto, la imagen que narras es impagable. Y la señoruca una santa.

_Felipe.
Tranquilo, si es por encontrar mierda, también es algo globalizado.


Gracias por vuestros comentarios.

Anónimo dijo...

Al menos el tipo advirtió de que se trataba de 30 gramos de mierda. Otros pretenden vender kilos o toneladas de calidad. Lo difícil de explicar son los 30 gramos de yeso, que aunque después de varios años se hayan convertido en mierda no dejan de ser un presunto fraude.

Alejandro dijo...

Lo de designar obras de arte humanas te acerca más a dios que mandar un condón con tu semen a tu padre, como hizo Dalí.

El símil con las televisiones o la teletienda y lo de las fotocopias da que pensar.

jm dijo...

Por lo menos la lata refleja fielmente la realidad de lo que es: mierda de artista. Y hay gente que paga por ella...

Necronomicón.net dijo...

_Anónimo.
Totalmente de acuerdo. Pide algo.

_Alejandro.
Sin duda, tener el don de “designar obras de arte humanas” te acerca más a la deidad que al heroísmo.
Lo de Dalí era más soberbia y complejos, a mi parecer. Aunque firmar lienzos y papeles en blanco también tiene su cosa.

_Jm.
“Y hay gente que paga por ella...”…sabiendo que compra mierda.


Gracias por vuestros comentarios.