viernes, 21 de noviembre de 2008

_CREO QUE NO ME HAN ENTENDIDO BIEN. EL INCIDENTE.



El incidente. La primera vez que me contaron ésta historia fue así. Dos jóvenes practicantes avanzados de Karate Shotokai en la España de 1979, sentados en el suelo escuchando a un joven japonés estudiante de economía cursando en Julio-Agosto en la UIMP y que “pagaba” su alojamiento y manutención en casa de otro paisano japonés dando clases de Iai-do en su Dojo. Los dos españoles no hablaban ni ingles ni japonés y el japonés medio controlaba el inglés y no hablaba el español. Las cuestiones técnicas las entiendes por visión-imitación-repetición-corrección (no necesito saber ruso para que un moskovita sepa explicarme un loow kick, lo sé porque yo se lo he explicado a muchos moskovitas y no tengo ni puta idea de ruso), pero “hablar” de literatura chapurreando y utilizando la mímica más que nada es complicado. Por alguna razón técnica salió el tema del Hara-Kiri durante la “conversación”. La primera vez que oi la palabra Seppuko y que medio entendí que era un ritual de honor. Fue también la primera vez que oí el nombre de Yukio Mishima. Más tarde, en 1983, comprendí los “espavientos” de Inno kanawara (estudiante de economía e instructor de Iai-do) cuando leí “Mishima o el placer de morir” de J.A. Vallejo Nágera. Comprendí la cara de admiración que ponía el menudito japo cuando hablaba del incidente. Despues apareció para mi “Mishima o la visión del vacío” ( Marguerite Yourcenar) y Siro T. que hablaba cinco idiomas era 3ª Dan de Iai-do (Tenshin Shoden Katori Shinto Ryū) , bebía orujo por la mañana, fumaba hasta debajo del agua y traducía a Yukio Mishima al español y al alemán y Shato K. escultor con éxito regional 2º Dan de ken-do historiador japonés y jugador de bolos. Solo después de leer al doctor psiquiatra Vallejo-Nájera se puede entender al psicópata, bisexual, narcisista, exhibicionista, vigoréxico, ultraderechista y magnífico escritor Mishima y conociendo japoneses de distintas “ideologías” entender el respeto que todos tienen a su memoria.

El incidente (la movida) fue así: La mañana del 25 de Noviembre de 1970, Chibi Koga, Furu Koga, Ogawa y Morita vestidos con el uniforme del Tate-No-kai recogen a Yukio Mishima en su casa. Tienen una cita a las once de la mañana con el general Kanetoshi Mashita en su acuartelamiento, a pocos kilómetros de allí. El escritor deja sobre su mesa el manuscrito que ha finalizado, su última obra, “El deterioro del ángel”. Escoge de la armería tres piezas: una Katana del siglo 16 (una pieza de museo de la escuela Magoroku), un Wakizashi también antiguo y un Tanto ceremonial. Morita y él no llevan bajo la casaca la camisa blanca preceptiva.




El nominado a nobel de literatura que no pudo ser y sus cuatro acólitos fueron respetuosamente recibidos en el acuartelamiento. Ya en su despacho el general Mashita mostró simpatía (nuevamente) por los trajes de opereta paramilitar del grupo pero le llamó la atención la Katana que el escritor llevaba en su costado. Le pidió permiso para examinarla y Mishima se la entregó con ambas manos. Mientras examina su filo expuesto a contraluz, con las manos ocupadas en alto, Chibi Koga lo inmoviliza, desarma, amordaza y sienta en un sofá. El general Mashita tarda poco en convencerse que no es una broma, Mishima saca el Wakizashi de una bolsa y se lo entrega a Morita. Oficiales y soldadesca se agolpan asombrados, desconcertados en el pasillo. Las leyes prohíben taxativamente a un militar japonés disparar un arma de fuego contra un civil. Un primer grupo de nerviosos militares entra en el despacho, consiguen desarmar a Morita, Mishima hiere a varios de distinta gravedad; más tarde en el juicio declararán que evitó ataques mortales. El general está amenazado de muerte, el único deseo de Mishima es dirigirse a la tropa que debe formar en el patio para escuchar su arenga. Las fuerzas antidisturbios ya han sido avisadas, en minutos los helicópteros sobrevuelan la zona. Los periodistas que iban a cubrir un amistoso encuentro cultural se encuentran con un momento histórico. Comienzan a llegar ambulancias y se cruzan las llamadas de distintos ministerios. El general, con el filo de la katana en su cuello, se niega a dar la orden para que se forme. Los oficiales sucumben y mandan formar a la tropa. A las doce Morita y Ogawa aparecen en el balcón y lanzan octavillas escritas por Mishima: “El ejército ha tratado siempre bien al Tate.No.Kai. ¿Por qué mordemos la mano que nos ha tendido?...precisamente porque la reverenciamos”…Se une a ellos Mishima, los tres llevan sobre su frente el hachimaki. Comienza a hablar pero los militares hacen ilegibles sus palabras gritando: suelta al general, mamarracho, payaso, bakayaro…Ya solo, Mishima elogia al Emperador, a las fuerzas Armadas, a la Tradición…el ruido de las sirenas, de los helicópteros y de los abucheos le impiden continuar. “Creo que no me han entendido bien” son sus últimas palabras. Mishima se dirige al despacho del general desabrochándose la casaca.

Mishima se arrodilla en el despacho. Tenno Heika Banzai. Morita, su kaishakunin, se sitúa tras él con la Katana. El general Mashita asombrado ordena que paren la ceremonia. Morita, excesivamente nervioso falla en el primer intento: no consigue decapitar a Mishima. Avergonzado y más nervioso lo intenta de nuevo. Falla. Lo intenta una tercera, tampoco. Furu Koga le arrebata la Katana de las manos y decapita de un tajo limpio al escritor. Morita desbordado, deshonrado, se arrodilla y suplica a Koga: “No me hagas sufrir”. Lo decapita a la primera.

25 años después de conocerle Shato K. ya vende sus esculturas por todo el mundo. Sigue practicando, enseñando con el Shinai todas las mañanas y jugando a los bolos en cualquier pueblo de Cantabria. Yo, que hace años que perdí la gracia del mar, me voy de pesca 2, 3 o 4 días (depende). Llevamos el pirata a bordo: Danny Ishami es un amigo, reputado cocinero filipino que sabe hacer trampas jugando al ma-jong y dibuja excelentemente a plumilla.






De todas sus obras traducidas al castellano es imprescindible leer: Confesiones de una máscara, El rumor del oleaje, El pabellón de oro, El marino que perdió la gracia del mar y Nieve de primavera.

Foto 1: Yukio Mishima.
Foto 2: Los protagonistas del incidente se fotografiaron semanas antes con el uniforme del Tate-No-Kai.

Yukio Mishima.

Tate no Kai. (“Sociedad del escudo”).

Seppuku.

Katana.

Iai-do.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

el medievo en fotogramas. Mejor dicho, en diapositivas.

Desadaptada Social dijo...

orale, buen dato.

Un beso, que estes bien

miquelet dijo...

Qué difícil nos resulta comprender la cultura japonesa y sus comportamientos. Parecen pertenecer a una cultura paralela dentro de la occidental.

Salud.