viernes, 12 de septiembre de 2008

_”EL PRINCIPIO DE PETER” Y EL FINAL DE MARIO.


“Éste libro está dedicado a todos los que, trabajando, jugando, amando, viviendo y muriendo en su Nivel de Incompetencia, suministraron los datos para la fundación y desarrollo de la saludable ciencia de la Jerarquiología. Salvaron a otros, a sí mismos no pudieron salvarse”. Dr. Laurence J. Peter y Raymnond Hull The Peter Principle, 1.969.

Fué por la época de los últimos reyes magos o así cuando me reuní con mi amigo Mario en mi casa. Después de comer, beber, hablar y hablar y beber un poco más comenzamos a divagar. No recuerdo exactamente por qué salió a relucir un libro que se titula “El principio de Peter”, inmediatamente (pues bueno soy yo) salió a relucir físicamente. Es una edición de bolsillo, editada por Plaza y Janés en 1.989 (5ª edición), muy manejable de 232 páginas. Una anotación dice que lo leí por primera vez en marzo de 1.990. Otras anotaciones dicen que también lo leyó Mercedes, María y Goyo en distintas fechas. A mi amigo Mario lo veo de pascuas en ramos porque trabaja en la Capital (de España). De Goyo no recuerdo nada y a María la costó devolverme el libro (eso lo recuerdo bien).

Mario tenía unos días de vacaciones y me comentaba su posible ascenso en la empresa para la que trabaja. “El principio de Peter” (Plaza y Janés) es el desarrollo de The Peter Principle teoría del Dr. Laurence J. Peter y Raymnond Hull propuesta en 1.969. El principio se basa en la idea de que una empresa, una organización, promociona a las personas que realizan bien su trabajo a puestos de mayor responsabilidad una y otra vez, hasta que alcanzan su nivel óptimo de incompetencia. Mario se quejaba de la incompetencia de los intermedios, de las zancadillas del cabrón de turno, de las puñaladas del tonto de la empresa y de los 650 € que tenía que pagar a su ex mujer (Laila). Yo le decía que no hay nada peor que un cabrón y un tonto confabulados y tuve la desgracia de presentarle el Principio.

Le advertí, como si de un incunable maléfico se tratara, de que tal conocimiento debería circunscribirse al ámbito doméstico y que sería contraproducente desvelarlo a cualquiera de sus mandos intermedios (en su situación un tal Oscar parecía el más peligroso). Hablamos sobre la posibilidad de que simplemente fuera un percuciente y de que la sublimación percuciente puede servir para dejar sitio libre a trabajadores nuevos (Principio de Peter.1/Excepción aparente nº1, “La sublimación percuciente”). Como ejemplo del peligro de la divulgación en el puesto de trabajo del conocimiento del Principio le conté mi experiencia con un ex jefe (de Bilbao) muy enrrollao hasta que le conté la Teoría. Oscar es de Guadalajara, por lo visto.

Mario de momento trabaja en una empresa de comunicación. Yo no. Recuerdo que mientras eliminábamos los últimos vestigios de mazapán, chupito y chupito, desarrollamos el segundo punto de las “Excepciones aparentes” (Nº2): “El arabesco lateral”.

_El “arabesco lateral” es un pseudoascenso. El empleado incompetente recibe un título y un destino nuevo (generalmente con el mismo o inferior sueldo). Con frecuencia los empleados competentes son involucrados como obstáculo en el arabesco lateral. Desarrollamos ejercicios prácticos (con la inestimable ayuda de mis gatos “gordi” y “chiquitín”) sobre la “Excepción aparente” (Nº3) “la inversión de Peter”. En éste sentido mi preocupación se centraba en el evidente automatismo exfoliado que delataba Mario, máxime cuando conocía las maniobras de los “introducidos”.

Oscar es de Guadalajara pero no ejerce . Ha heredado de una abuela una buhardilla a la que llama ático en la Gran Vía y se cree Jesús Hermida, Mario comparte un piso en la calle Libertad (¡te lo puedes creer!?) con otros dos güaltrapas. No me hizo caso y desveló el Principio a Oscar. Madrid mata y engulle todavía (por lo visto) . “Un empleado puede ser eliminado o trasladado mediante arabesco lateral o sublimación percuciente para dejar sitio al introducido” (Método I.P. Nº1/ ”La introducción Paterna”) ésta técnica puede originar considerable animadversión hacia el recién nombrado y su menosprecio ha sido el principio del fin de Mario. ¡Joder que no se lo dije!. La competencia y la incompetencia son irrelevantes mientras los zapatos estén ocupados. Si están ocupados competentemente, el introducido se hallará en condiciones de ser llevado a otro puesto superior y exterior a los zapatos y encontrar su nivel de incompetencia en un nivel más elevado. (Es fácil de entender, coño).

Mario volvió a la tierruca por Semana Santa, con los tacones desgastados y la paciencia casi consumida. Oscar se había comprado un Scenic.. Hablamos del impulso y del ascenso capítulos fundamentales del Principio que yo creía ya asimilados junto al mazapán por mi amigo. Subimos a Bárcena Mayor a comer un cocido. Conseguir el ascenso por medio del impulso es algo que todos detestamos…en los demás (la envidia desconoce la lógica) . Sus compañeros de trabajo sienten aversión hacia el beneficiario del impulso (el impulsado) y suelen expresar ésa aversión en comentarios acerca de su incompetencia. De postre tomamos cuajada. Uno de los güaltrapas había dejado de pagar su parte del alquiler y el Scenic es de color granate. Oscar, de incómodo, pasó a tener un tatuaje en la frente que decía: impulsado. Los empleados de una jerarquía no se oponen realmente a la incompetencia, simplemente murmurarán sobre la incompetencia para enmascarar su envidia a los empleados que tienen impulso. Así que animé a Mario a tomar un par de carajillos y desafiamos a dos paisanos a unos bolos. Se partieron la caja con nosotros. Nosotros la gozamos con ellos.

Mario me llamó la semana pasada. Ha comprendido que el hombre impulsado por encima de él es un auténtico supercolocado. Creo que vamos a pasar muchas horas juntos éste otoño repasando distintas teorías olvidadas (o no). De entrada, hemos repasado los casos de síndrome de seudoconsecución y de síndrome de colocación final. (Por ejemplo):
Pregunta: “¿Está la persona realizando algún trabajo útil?”.
1.) Si. No ha alcanzado su nivel de incompetencia. Manifiesta el síndrome de seudoconsecución.
2.) No. Ha alcanzado el nivel de incompetencia. Manifiesta el síndrome de colocación final.
3.) “No lo se”. Se ha alcanzado el nivel óptimo de incompetencia. Se necesita un análisis.

Después hemos buscado pisos en alquiler. El principio de Peter se puede resumir en dos puntos:

1.) Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones.
2.) El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.

Parece ser que el primer filósofo que escribió sobre éste tema se llamaba Ortega y Gasset: "Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes".


PARA LOS WUKIPEDISTAS: Mario y yo llevamos más de un año intentando cambiar la entrada, obsoleta, inconclusa y mal interpretada. Para mí que es una cosa informática.

3 comentarios:

Galina dijo...

Todo sería diferente si a los 18 años los padres y el estado no te permiten ir a la universidad y te obligan a "vivir" hasta que cumplas los treinta, edad en la que ya puedes comenzar a plantearte estudiar una carrera. Si a eso le añades que las chicas de mi edad, como es mi caso, tendríamos que liarnos sólo con hombres que nos llevaran 20 años o más (18 y 40 es una diferencia "ideal") y así, de esa forma, y como consecuencia indirecta los hombres sólo pudierais ser padres cuando estuvierais ya en la curva descendente de vuestra agresividad tribal y rival con respecto a vuestras criaturas, la sociedad sería muy diferente y a lo mejor iniciaríamos verdaderamente el camino de la evolución hacia lo que sea.
Ya, el colmo del orgasmo cósmico, sería la desaparición de todo vestigio de religiosidad del planeta o, en todo caso, la difusión de las enseñanzas del Rastafarismo siempre que adecúen el Paraíso que ahora tienen concebido a las necesidades que tenemos las chicas, que también nos corremos, ¿sabes?
Un beso y tenía razón, toda la razón, el que te recomendó.

Necronomicón.net dijo...

Galina:

No entiendo muy bien el desarrollo de tu teoría. Incluso, no tengo muy claro qué tienen que ver el culo con las siete témporas, pero no seré yo el que lleve la contraria a una judía siberiana de 1,86 descalza; por principios y porque es el más secreto de mis sueños (lo de la siberiana de 1,86).

Gracias por ponerme en la lista de tus blogs. (Yo mido 1,72 y uso gafas). Gracias por buscar necronomicón para poner una “portada” pero si la simpsonizas te lo agradecería. (Ya hay “notas” que no recuerdan mi Nick pero distinguen a Homer en calzoncillos). Tu blog ya está en mi lista.

Gracias por tu buen humor, por la visita, por leerlo, por opinar y por medir 1,86 (descalza).

Por cierto, no te tomes a broma “el principio de Peter”, léelo y sobre todo, no se lo comentes a tus jefes o superiores. (Si eres autónoma coméntaselo “con reparos” a tu pareja. Tus subordinados/as estarán en el punto de mira).

Saludos.

Anónimo dijo...
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