martes, 19 de agosto de 2008

_TORTUGAS Y MOFETAS.


Veo en Euronews una noticia de ésas veraniegas. Araba, una tortuga hembra de 10 años de edad y 25 Kgs. de peso, procedente del sur de Israel, con parálisis en sus extremidades posteriores y que fue acogida en el “Zoológico Bíblico de Jerusalén”, ya es feliz.

Sus cuidadores la han pegado en el caparazón una estructura metálica con ruedas que la permite desplazarse e integrarse con sus congéneres. Parece ser que incluso un macho está especialmente interesado en ella. Shmulik Yedvad, el responsable del apósito, dice que es evidente que el animal ha recuperado su autoestima. Loable gesto de humanidad.

Pero lo que me llama más la atención es ver a los ortodoxos apoyados en el cercado, con sus levitas negras, sus bombines negros (Kipá), sus patillas en tirabuzones y cámara digital en ristre, ensimismados, felices, atentos siguiendo las evoluciones y flirteos de Araba e inmortalizándolas con sus Nikon.

A pocos kilómetros del “Zoológico Bíblico de Jerusalén”, cientos de miles de personas también están cercadas privadas de pan y agua.

En Cisjordania saben más de la “mofeta”. Se trata de la nueva arma israelí contra las protestas populares, que toma su nombre del homónimo animal. Según el ejército israelí, el 'mofeta' es más eficaz que las armas tradicionales antidisturbios, los palestinos que lo han probado piensan lo mismo. Se trata de un líquido pegajoso, nauseabundo, fétido, “no químico”, lanzado a chorros desde un camión cisterna del que los manifestantes huyen con más presteza que de las pelotas de goma.

(*) La tortuga de marras es la de la foto.

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