lunes, 18 de agosto de 2008

_TEORIA VERANIEGA SOBRE LA PAJA MENTAL (1).


La paja mental tiene dos variantes: la positiva o beneficiosa (PMB) y la negativa o perjudicial (PMN) y requiere siempre de la complicidad intelectual de una persona humana en cualquiera de sus tres géneros.

La PMB (paja mental beneficiosa) despierta endorfinas, inventa vitaminas, produce cierto rictus facial conocido como sonrisa tonta y el convencimiento empírico de que la felicidad es una cuestión de práctica. La PMN (negativa o perjudicial), te humilla, te deteriora, te transporta al infierno, te hace lagrimar incluso sin mojar las pestañas. Te deja hecho una mierda. “Hay días que por infaustos se le deberían borrar de la memoria al dios Cronos”. La paja mental no es aleatoria en ninguno de los dos casos.

La estructura de la paja mental es compleja y caprichosa en sus dos variantes. Puede ser corta como un flash o deja-ve, larga como un dolor de muelas o a intervalos como los retortijones que te deja una sobredosis de cocido montañés, en éste caso es posible también la denominación “comida de tarro” o “”comerse el coco”. Éste desarrollo (el de la paja mental) utiliza distintos enlaces según sea una paja mental PMB o PMN. Siempre, SIEMPRE, éstos enlaces son la sublimación de experiencias pasadas o deseadas en forma de imágenes y sonidos. No se conocen casos de pajas mentales desarrolladas con enlaces místicos o abstractos (eso dejaría de ser una paja mental). Los vínculos procedentes de experiencias olfativas, gustativas o auditivas NO desarrollan una paja mental y se pierden en una mera especulación. La persona humana, en cualquiera de sus tres géneros, es un dios cuando se pajea mentalmente y un harapiento cuando piensa.

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